martes, 26 de mayo de 2015

Un clic, una oportunidad



Las relaciones 2.0 y el nuevo iHomo

A veces intento evocar como era mi vida sin la constante intervención de la tecnología. Honestamente casi no la recuerdo. Es difícil no aceptar que la mayoría de las personas hoy en día nos conectamos para desconectar –menuda paradoja-.

No podemos considerar que la tecnología sea sólo una herramienta de trabajo, ya que gran parte de nuestro ocio está a dos clics de esfuerzo. Esa es la palabra clave -esfuerzo-. Se supone que nos hace la vida más fácil. Si, fácil sí, pero estamos en decadencia. No podemos hacer prácticamente nada por nosotros mismos -hasta la inspiración viene dotada de ella, valga la redundancia-. Casi todo aquello que nos hace únicos y especiales viene asignado por un sistema operativo diferente. ¿Dónde quedó la originalidad, la espontaneidad, el hablar cara a cara? Todo eso es un par de décadas será un recuerdo y poco a poco pasará al olvido.

Hoy en día contestas un puñado de preguntas y según las probabilidades y estadísticas la propia aplicación te busca las parejas con las que posiblemente seas compatible. O sea, nos olvidamos de perder el miedo y dar el primer paso en cualquier situación, lo flechazos a primera vista, los amores imposibles -platónicos-, las  ilusiones pasajeras, el quiero pero no puedo, etc. Nada de eso cabe en el día de hoy. No en la época 2.0. El actual modus operandi se reduce a estos pasos:

a)       Escaparate para mostrarte al mundo “tal y como eres”. En otras palabras la mejor foto con filtros que te has –o han- podido- hacer. Una mezcla de sexy e interesante, ya sabemos que una imagen vale más que mil palabras.
b)      Jugar a “hate or like” –me gusta o no-. Escoger al hombre que aparentemente “parezca” sensato, seguro de sí mismo, y sobre todo que no esté para perder el tiempo. Otra vez la imagen cuenta más que cualquier otra cosa. Siendo honestos nadie se fija en el perfil teniendo a una tía buena o a un pedazo de tío –no es sarcasmo es más bien sinceridad radical-.
c)      Finalmente consigues un “match” y empieza la partida. Preguntas tipo entrevista de rigor, y a partir de allí “que fluya el amor”. O lo que creemos que puede ser el actual “intentar conocer” a alguien.
d)     Lo peor de todos es que al estar en ese juego no puedes creerte único/a o especial. No, lo siento pero no puedes. Así como coincidió contigo, lo puede haber hecho con muchos/as más o viceversa.  

Este es un ejemplo muy básico del preludio de las relaciones habituales en el día de hoy. Es bastante triste si se tienen en cuenta los precedentes de lo que se consideraba amor. ¿Qué fue de la idea del “tú y yo” contra el mundo o para siempre? Se quedó obsoleta como los primeros smartphones, sustituidos de forma periódica por un ejemplar mejor en todos los aspectos.

Todo es reemplazable a día de hoy. Si todos somos víctimas de este proyecto social al que llamamos humanidad, no quiero pensar en el futuro del planeta en sí –dejo de lado la idea de la supervivencia de la raza humana, ya que reproducirnos es más fácil que llegar a saber lo que queremos o necesitamos en determinados momentos. ¿Nos extinguiremos o evolucionaremos a un nuevo homo? De ser así podríamos denominarnos: EX HOMO SAPIENS, NEW HOMO ANDROID  o simplemente iHomo─ salvando las críticas de los otros sistemas operativos─.

Dejando de lado el fatalismo e intentando ver el lado positivo de la “nueva era”. El abanico de opciones, tanto laborales, profesionales, como sentimentales es cada vez más amplio, pero no dejo de pensar que se reduce básicamente a un aspecto: dar el perfil. Es verdad que tenemos acceso a todo lo citado, pero, ¿qué pasa con la superficialidad que se está creando? Después de todo no deja de ser más que un escaparate. ¿Tenemos que ponernos en oferta? ¿Hacer rebajas como en los grandes almacenes? Desde mi punto de  vista, no femenino más bien humano, es algo que me preocupa; creo que podría decir que me altera y me perturba en la intimidad. Sí lo analizamos, debo mostrarme segura, atractiva, inteligente, misteriosa, emocionalmente equilibrada, independiente tanto económicamente como sentimentalmente, madura, divertida, atenta, detallista, pasional, cariñosa, tener mis propias aficiones, entre otras cualidades, etc. Además de dedicarle tiempo al aspirante a ser el “hombre de mi vida”. Discúlpenme pero, esas son demasiadas actitudes y virtudes para un iHomo. Por qué yo debo de cumplir con los requisitos anteriores, si las nuevas versiones de “hombres” no las cumplen, es más ni se plantean tenerlas. Lo consideran algo obsoleto. Estos nuevos amantes del seudopoliamor quieren versiones actuales, libres igual que ellos, pero con el toque tradicional. Supongo que esta es la diferencia que se podría explicar entre: “estar buena y ser guapa”.

Sí “estas buena” no puedes ser guapa. Básicamente porque si “estas buena” ya estás encasillada en un prototipo. Eres un objeto o mero símbolo sexual. No hay más. Rara vez la “buenorra” de la discoteca o pub la quieren como “novia”. No. Ese prototipo se queda en: me la ligo y punto. No te planteas una etapa de tu vida a su lado. No es porque la chica no lo valga, sencillamente  porque el “new homo android” ya lo decidió. Es como si tuviese ese protocolo en su base de datos. Supongo que para las mujeres es igual. De una forma casi extra sensorial tus sentidos arácnidos se activan y llegas a la conclusión de si ese macho “alfa” es solo una mera copulación nocturna o vale para el tan conocido “algo más”.

Ahora, si eres “guapa”. La cosa cambia. ¿Qué por qué cambia? Porque en primer lugar te conoció seguramente en otro ambiente ─no tuvo acceso a ti media ebria dando saltos como si estuvieses en una ceremonia africana─, en segundo lugar eres diferente, no sólo le resultas atractiva, sino que desprendes ese je ne sais quoi que lo enloquece, de modo que hace lo imposible por conquistarte e intenta llamar tu atención constantemente. Lo curioso es que todas las actitudes que lo llevan a conquistarte son las que lo acaban alejando. Es muy paradójico. Al principio la independencia, las aficiones, el equilibrio emocional, el misterio, etc. lo atraen como la miel a las moscas, pero…-esa gran conjunción-.

Una vez se ha llevado a cabo la conquista, todo lo que le llamó la atención son excusas para quejarse constantemente porque no tiene el valor suficiente para aceptar sus propias carencias y con ello asumir las responsabilidades derivadas de sus actos. Lo mismo sucede en el caso de las féminas. Entonces puedo hablar de compensación exteriorizada. Buscamos en otras personas aquello que nos falta por descubrir en nosotros mismos. No todos nos consideramos capaces de aceptar dichas faltas espirituales o actitudes personales. Es obvio que a medida que pasan los años, las experiencias vividas, así como las personas que consideramos importantes que van pasando por nuestras vidas nos aportan otras perspectivas. Sin embargo el proceso de aprendizaje no se lleva a cabo hasta que se ha alcanzado una determinada edad y con ello la tan deseada estabilidad emocional. Eso no quiere decir que no haya seres excepcionales que sean precoces en estos aspectos.

Finalmente para concluir me gustaría hacer hincapié en que así como somos capaces de intentar darnos oportunidades constantemente haciendo “clic” en cualquier aplicación, hagamos clic en nuestra consciencia. Está bien servirnos de la tecnología siempre y cuando sea una herramienta, no un modus vivendi. No permitamos que nos aleje de las personas que nos rodean. No dependamos por completo de ella. Evolucionar no significa eliminar aquello que ya formaba parte de nosotros, sino más bien mejorar. Adaptarnos -concienzudamente- sería la mejor forma de combinar todo lo bueno de lo que disponemos hoy en día para crecer tanto personalmente como profesionalmente. De qué sirve tener acceso a topo tipo de información sino lo invertimos en nada productivo. No caigamos en mediocridades. Que los estereotipos o las modas impuestas socialmente no nos sometan hasta el punto de que acabemos perdiendo nuestra identidad. No es que no crea en la igualdad y en la libertad de pensamiento. Creo firmemente en la capacidad de mejora de cada persona de este mundo para poder hacer de él un lugar mejor. Sí, suena utópico pero que sería de la humanidad si se perdiera la esperanza. Creo que es en ella dónde radica la esencia humana. La esperanza de ser mejores, de ser felices, de amar y ser amados.

Verónica García A.






4 comentarios:

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  2. Este artículo vas más allá del título y de los diferentes temas que toca.
    En mi humilde opinión creo que hoy en día sobrevaloramos la modernidad, la tecnología y lo de “I can’t live without my smartphone”. Aunque creo que en el fondo, todos conservamos un poco de los valores pre modernos aun así empeñando a denominar dichos valores con vocabulario “cool”.
    Las preguntas:
    ¿Soy una tía buena o una señorita guapa? ¿Qué tipo de hombre me llena?
    Yo como madre de dos chicos espero poder educarlos enfocando en la visión de una mujer pero obviamente sin que pierdan sus personalidades.
    Mell

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  3. Bueno, tengo una hora y media, creo que me va a dar tiempo a comentar todo XD vamos allá:

    Antes de nada recordar que esto es solo mi opinión / punto de vista, no un intento de imponer/definir la absoluta verdad.

    Parte 1:

    Creo que te has lanzado muy deprisa hacia los efectos de las nuevas tecnologías sin analizar bien su entorno: ¿Por qué se ha vuelto tan usada esta tecnología?
    Antes del facebook y el whatsapp, la gente seguía teniendo la posibilidad de comunicarse por internet vía foros o simplemente salía y se conocía fuera en la calle. ¿Entonces como ha surgido esta necesidad? No hace falta ser un genio para ver que la sociedad se está hipersexualizando. Esta idea, que a priori parece muy "Froidiana", no es tan exagerada como parece. En las películas, en las series, con la ropa, con las modelos. Todo induce a que uno piense que tener pareja es el triunfo definitivo. James Bond cuando derrotaba al malo se ligaba a la tía buena de turno. Todo es así, a las mujeres os dicen sé esa tía buena y lígate al prota. A los hombres nos dicen: Sé el prota y lígate a la tía buena. Y poco a poco esta idea va calando en los subconscientes de las personas, generando muchas contrariedades y frustraciones.

    Analizando un poco esta necesidad/dependencia que ha ido surgiendo desde los 60 aproximadamente y que está cogiendo una fuerza y violencia terrible desde el 2000, se puede entender un poco el éxito de facebook, donde una de las características pensadas originalmente era que cada uno dijera en su perfil si está soltero o en una relación.

    Generando la necesidad de "ligar" y ofreciendo tecnologías que ayudan a cumplir esta necesidad, tienes al mercado asegurado.

    Hoy en día, teniendo estas aplicaciones que te lo facilitan tanto, lo normal es que la gente no tenga ganas de conocer a la persona, hay una urgencia que te echa directo a las primeras impresiones, "en el mundo hay 7.000 millones de personas, tú no, NEXT" con tantísima gente para elegir, para qué esforzarse? Fijo que uno se encuentra a alguien que encaje a la primera. No entraré a criticar el funcionamiento o la ética de los lugares para encontrar pareja, yo mismo he utilizado alguna vez algo así, en parte sobretodo por una sensación de aislamiento o de incapacidad de conocer a gente nueva.

    Luego leo lo que con tus palabras explicas los efectos de "amar una idea preconcebida en lugar de a una persona", pasa mucho. Debido a las prisas la gente empieza una relación con otra persona, los primeros días siempre son mágicos e intensos, pero poco a poco esa persona empieza a superar la idea que la otra ha impuesto en su mente y van apareciendo las incomodidades hasta llegar a un punto en que se evidencía la incompatibilidad y se termina rompiendo la relación. Si una persona te gustara de verdad, no porque lo que crees que podrá llegar a ser, sino por como eres tú estando con esa persona, no habrá esfuerzos en la relación y todo irá bien.

    Hace poco leí en un comentario del facebook eso de que una chica no tenía pareja y decía que tenía ganas de estar con novio. ¿Cómo vas a querer estar con novio si ni siquiera conoces a alguien que te haga sentir bien? Estas prisas son las que generan este comportamiento tan dañino emocionalmente.

    La diferencia que haces entre ser "guapa" y ser una "tía buena" me hace mucha gracia porque me recuerda a la teoría de las 2 escaleras, relacionado con la temida "friendzone" de los hombres. Cada uno tiene sus valores y sus medidas, no se puede generalizar, aunque si eso es lo que tú ves por tus ambientes quizás deberías cambiar un poco de aires :P

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  4. Parte 2:

    Aprovecho para mencionar que he echado mucho en falta una fuerte crítica que hago yo en este tema, y es la completa destrucción de nuestras vidas privadas. Última hora de conexión, mensaje leído, estados que gritan nuestros pensamientos, fotos que testiguan nuestros viajes, fiestas, día a día, comentarios que nos hace la gente que van dirigidos solo a nosotros pero que puede leer todo el mundo...

    Recuerdo cuando estuve con una chica a la que considero el amor de mi vida, que terminé borrándola del facebook porque odiaba leer los comentarios que le hacían algunos amigos, me herbía la sangre, los celos viscerales / no racionales me mataban y sabía que no tenían sentido alguno, así que decidí dejar de seguirla por el facebook y seguimos haciendo vida de pareja tan tranquilos y normal. También recuerdo con otra chica en la que estaba, cuando aún no se podía ocultar la última hora de conexión, como me destruía ver que no me estaba haciendo caso cuando para mí era importante lo que estábamos hablando. Esto antes no pasaba, lo de la privacidad destruída. Es un poco ojos que no ven, corazón que no siente, pero en el lado positivo. La privacidad y la intimidad son muy necesarias para nuestra salud e higiene mental. De otro modo nos da la sensación de que podemos/debemos controlar a las otras personas, y no hay nada peor que una persona que no es libre.

    Y nada más, espero que sigas escribiendo, me gustan estos temas antropológicos.

    Saludos :)

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