Las relaciones 2.0 y el nuevo iHomo
A veces intento evocar como
era mi vida sin la constante intervención de la tecnología. Honestamente casi
no la recuerdo. Es difícil no aceptar que la mayoría de las personas hoy en día
nos conectamos para desconectar –menuda paradoja-.
No podemos considerar que la
tecnología sea sólo una herramienta de trabajo, ya que gran parte de nuestro
ocio está a dos clics de esfuerzo. Esa es la palabra clave -esfuerzo-. Se
supone que nos hace la vida más fácil. Si, fácil sí, pero estamos en
decadencia. No podemos hacer prácticamente nada por nosotros mismos -hasta la
inspiración viene dotada de ella, valga la redundancia-. Casi todo aquello que
nos hace únicos y especiales viene asignado por un sistema operativo diferente.
¿Dónde quedó la originalidad, la espontaneidad, el hablar cara a cara? Todo eso
es un par de décadas será un recuerdo y poco a poco pasará al olvido.
Hoy en día contestas un
puñado de preguntas y según las probabilidades y estadísticas la propia
aplicación te busca las parejas con las que posiblemente seas compatible. O
sea, nos olvidamos de perder el miedo y dar el primer paso en cualquier
situación, lo flechazos a primera vista, los amores imposibles -platónicos-,
las ilusiones pasajeras, el quiero pero no puedo, etc. Nada de eso
cabe en el día de hoy. No en la época 2.0. El actual modus operandi se reduce a
estos pasos:
a) Escaparate
para mostrarte al mundo “tal y como eres”. En otras palabras la mejor foto con
filtros que te has –o han- podido- hacer. Una mezcla de sexy e interesante, ya
sabemos que una imagen vale más que mil palabras.
b) Jugar a “hate or like” –me gusta o no-. Escoger al
hombre que aparentemente “parezca” sensato, seguro de sí mismo, y sobre todo
que no esté para perder el tiempo. Otra vez la imagen cuenta más que cualquier
otra cosa. Siendo honestos nadie se fija en el perfil teniendo a una tía buena
o a un pedazo de tío –no es sarcasmo es más bien sinceridad radical-.
c) Finalmente consigues un “match” y empieza la partida.
Preguntas tipo entrevista de rigor, y a partir de allí “que fluya el amor”. O
lo que creemos que puede ser el actual “intentar conocer” a alguien.
d) Lo peor de todos es que al estar en ese juego no
puedes creerte único/a o especial. No, lo siento pero no puedes. Así como
coincidió contigo, lo puede haber hecho con muchos/as más o viceversa.
Este
es un ejemplo muy básico del preludio de las relaciones habituales en el día de
hoy. Es bastante triste si se tienen en cuenta los precedentes de lo que se
consideraba amor. ¿Qué fue de la idea del “tú y yo” contra el mundo
o para siempre? Se quedó obsoleta como los primeros smartphones,
sustituidos de forma periódica por un ejemplar mejor en todos los aspectos.
Todo
es reemplazable a día de hoy. Si todos somos víctimas de este proyecto social
al que llamamos humanidad, no quiero pensar en el futuro del planeta en sí
–dejo de lado la idea de la supervivencia de la raza humana, ya que
reproducirnos es más fácil que llegar a saber lo que queremos o necesitamos en
determinados momentos. ¿Nos extinguiremos o evolucionaremos a un nuevo homo? De
ser así podríamos denominarnos: EX HOMO SAPIENS, NEW HOMO ANDROID o
simplemente iHomo─ salvando las críticas de los otros sistemas
operativos─.
Dejando
de lado el fatalismo e intentando ver el lado positivo de la “nueva era”. El
abanico de opciones, tanto laborales, profesionales, como sentimentales es cada
vez más amplio, pero no dejo de pensar que se reduce básicamente a un aspecto: dar
el perfil. Es verdad que tenemos acceso a todo lo citado, pero, ¿qué pasa
con la superficialidad que se está creando? Después de todo no deja de ser
más que un escaparate. ¿Tenemos que ponernos en oferta? ¿Hacer rebajas como en
los grandes almacenes? Desde mi punto de vista, no femenino más bien
humano, es algo que me preocupa; creo que podría decir que me altera y me
perturba en la intimidad. Sí lo analizamos, debo mostrarme segura, atractiva,
inteligente, misteriosa, emocionalmente equilibrada, independiente tanto
económicamente como sentimentalmente, madura, divertida, atenta, detallista,
pasional, cariñosa, tener mis propias aficiones, entre otras cualidades, etc. Además
de dedicarle tiempo al aspirante a ser el “hombre de mi vida”.
Discúlpenme pero, esas son demasiadas actitudes y virtudes para un iHomo.
Por qué yo debo de cumplir con los requisitos anteriores, si las nuevas
versiones de “hombres” no las cumplen, es más ni se plantean tenerlas. Lo
consideran algo obsoleto. Estos nuevos amantes del seudopoliamor quieren
versiones actuales, libres igual que ellos, pero con el toque tradicional.
Supongo que esta es la diferencia que se podría explicar entre: “estar buena y
ser guapa”.
Sí
“estas buena” no puedes ser guapa. Básicamente porque si “estas buena” ya estás
encasillada en un prototipo. Eres un objeto o mero símbolo sexual. No hay más.
Rara vez la “buenorra” de la discoteca o pub la quieren como “novia”. No. Ese
prototipo se queda en: me la ligo y punto. No te planteas una etapa
de tu vida a su lado. No es porque la chica no lo valga, sencillamente porque
el “new homo android” ya lo decidió. Es como si tuviese ese protocolo en su
base de datos. Supongo que para las mujeres es igual. De una forma casi extra
sensorial tus sentidos arácnidos se activan y llegas a la
conclusión de si ese macho “alfa” es solo una mera copulación nocturna o vale
para el tan conocido “algo más”.
Ahora,
si eres “guapa”. La cosa cambia. ¿Qué por qué cambia? Porque en primer lugar te
conoció seguramente en otro ambiente ─no tuvo acceso a ti media ebria dando
saltos como si estuvieses en una ceremonia africana─, en segundo lugar eres
diferente, no sólo le resultas atractiva, sino que desprendes ese je ne
sais quoi que lo enloquece, de modo que hace lo imposible por
conquistarte e intenta llamar tu atención constantemente. Lo curioso es que
todas las actitudes que lo llevan a conquistarte son las que lo acaban
alejando. Es muy paradójico. Al principio la independencia, las aficiones, el
equilibrio emocional, el misterio, etc. lo atraen como la miel a las moscas,
pero…-esa gran conjunción-.
Una
vez se ha llevado a cabo la conquista, todo lo que le llamó la atención son
excusas para quejarse constantemente porque no tiene el valor suficiente para
aceptar sus propias carencias y con ello asumir las responsabilidades derivadas
de sus actos. Lo mismo sucede en el caso de las féminas. Entonces puedo hablar
de compensación exteriorizada. Buscamos en otras personas aquello que nos falta
por descubrir en nosotros mismos. No todos nos consideramos capaces de aceptar
dichas faltas espirituales o actitudes personales. Es obvio que a medida que
pasan los años, las experiencias vividas, así como las personas que
consideramos importantes que van pasando por nuestras vidas nos aportan otras
perspectivas. Sin embargo el proceso de aprendizaje no se lleva a cabo hasta
que se ha alcanzado una determinada edad y con ello la tan deseada estabilidad
emocional. Eso no quiere decir que no haya seres excepcionales que sean
precoces en estos aspectos.
Finalmente
para concluir me gustaría hacer hincapié en que así como somos capaces de
intentar darnos oportunidades constantemente haciendo “clic” en cualquier
aplicación, hagamos clic en nuestra consciencia. Está bien
servirnos de la tecnología siempre y cuando sea una herramienta, no un modus
vivendi. No permitamos que nos aleje de las personas que nos rodean. No
dependamos por completo de ella. Evolucionar no significa eliminar aquello que
ya formaba parte de nosotros, sino más bien mejorar. Adaptarnos
-concienzudamente- sería la mejor forma de combinar todo lo bueno de lo que
disponemos hoy en día para crecer tanto personalmente como profesionalmente. De
qué sirve tener acceso a topo tipo de información sino lo invertimos en nada
productivo. No caigamos en mediocridades. Que los estereotipos o las modas
impuestas socialmente no nos sometan hasta el punto de que acabemos perdiendo nuestra
identidad. No es que no crea en la igualdad y en la libertad de pensamiento.
Creo firmemente en la capacidad de mejora de cada persona de este mundo para
poder hacer de él un lugar mejor. Sí, suena utópico pero que sería de la
humanidad si se perdiera la esperanza. Creo que es en ella dónde radica la
esencia humana. La esperanza de ser mejores, de ser felices, de amar y ser
amados.
Verónica
García A.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEste artículo vas más allá del título y de los diferentes temas que toca.
ResponderEliminarEn mi humilde opinión creo que hoy en día sobrevaloramos la modernidad, la tecnología y lo de “I can’t live without my smartphone”. Aunque creo que en el fondo, todos conservamos un poco de los valores pre modernos aun así empeñando a denominar dichos valores con vocabulario “cool”.
Las preguntas:
¿Soy una tía buena o una señorita guapa? ¿Qué tipo de hombre me llena?
Yo como madre de dos chicos espero poder educarlos enfocando en la visión de una mujer pero obviamente sin que pierdan sus personalidades.
Mell
Bueno, tengo una hora y media, creo que me va a dar tiempo a comentar todo XD vamos allá:
ResponderEliminarAntes de nada recordar que esto es solo mi opinión / punto de vista, no un intento de imponer/definir la absoluta verdad.
Parte 1:
Creo que te has lanzado muy deprisa hacia los efectos de las nuevas tecnologías sin analizar bien su entorno: ¿Por qué se ha vuelto tan usada esta tecnología?
Antes del facebook y el whatsapp, la gente seguía teniendo la posibilidad de comunicarse por internet vía foros o simplemente salía y se conocía fuera en la calle. ¿Entonces como ha surgido esta necesidad? No hace falta ser un genio para ver que la sociedad se está hipersexualizando. Esta idea, que a priori parece muy "Froidiana", no es tan exagerada como parece. En las películas, en las series, con la ropa, con las modelos. Todo induce a que uno piense que tener pareja es el triunfo definitivo. James Bond cuando derrotaba al malo se ligaba a la tía buena de turno. Todo es así, a las mujeres os dicen sé esa tía buena y lígate al prota. A los hombres nos dicen: Sé el prota y lígate a la tía buena. Y poco a poco esta idea va calando en los subconscientes de las personas, generando muchas contrariedades y frustraciones.
Analizando un poco esta necesidad/dependencia que ha ido surgiendo desde los 60 aproximadamente y que está cogiendo una fuerza y violencia terrible desde el 2000, se puede entender un poco el éxito de facebook, donde una de las características pensadas originalmente era que cada uno dijera en su perfil si está soltero o en una relación.
Generando la necesidad de "ligar" y ofreciendo tecnologías que ayudan a cumplir esta necesidad, tienes al mercado asegurado.
Hoy en día, teniendo estas aplicaciones que te lo facilitan tanto, lo normal es que la gente no tenga ganas de conocer a la persona, hay una urgencia que te echa directo a las primeras impresiones, "en el mundo hay 7.000 millones de personas, tú no, NEXT" con tantísima gente para elegir, para qué esforzarse? Fijo que uno se encuentra a alguien que encaje a la primera. No entraré a criticar el funcionamiento o la ética de los lugares para encontrar pareja, yo mismo he utilizado alguna vez algo así, en parte sobretodo por una sensación de aislamiento o de incapacidad de conocer a gente nueva.
Luego leo lo que con tus palabras explicas los efectos de "amar una idea preconcebida en lugar de a una persona", pasa mucho. Debido a las prisas la gente empieza una relación con otra persona, los primeros días siempre son mágicos e intensos, pero poco a poco esa persona empieza a superar la idea que la otra ha impuesto en su mente y van apareciendo las incomodidades hasta llegar a un punto en que se evidencía la incompatibilidad y se termina rompiendo la relación. Si una persona te gustara de verdad, no porque lo que crees que podrá llegar a ser, sino por como eres tú estando con esa persona, no habrá esfuerzos en la relación y todo irá bien.
Hace poco leí en un comentario del facebook eso de que una chica no tenía pareja y decía que tenía ganas de estar con novio. ¿Cómo vas a querer estar con novio si ni siquiera conoces a alguien que te haga sentir bien? Estas prisas son las que generan este comportamiento tan dañino emocionalmente.
La diferencia que haces entre ser "guapa" y ser una "tía buena" me hace mucha gracia porque me recuerda a la teoría de las 2 escaleras, relacionado con la temida "friendzone" de los hombres. Cada uno tiene sus valores y sus medidas, no se puede generalizar, aunque si eso es lo que tú ves por tus ambientes quizás deberías cambiar un poco de aires :P
Parte 2:
ResponderEliminarAprovecho para mencionar que he echado mucho en falta una fuerte crítica que hago yo en este tema, y es la completa destrucción de nuestras vidas privadas. Última hora de conexión, mensaje leído, estados que gritan nuestros pensamientos, fotos que testiguan nuestros viajes, fiestas, día a día, comentarios que nos hace la gente que van dirigidos solo a nosotros pero que puede leer todo el mundo...
Recuerdo cuando estuve con una chica a la que considero el amor de mi vida, que terminé borrándola del facebook porque odiaba leer los comentarios que le hacían algunos amigos, me herbía la sangre, los celos viscerales / no racionales me mataban y sabía que no tenían sentido alguno, así que decidí dejar de seguirla por el facebook y seguimos haciendo vida de pareja tan tranquilos y normal. También recuerdo con otra chica en la que estaba, cuando aún no se podía ocultar la última hora de conexión, como me destruía ver que no me estaba haciendo caso cuando para mí era importante lo que estábamos hablando. Esto antes no pasaba, lo de la privacidad destruída. Es un poco ojos que no ven, corazón que no siente, pero en el lado positivo. La privacidad y la intimidad son muy necesarias para nuestra salud e higiene mental. De otro modo nos da la sensación de que podemos/debemos controlar a las otras personas, y no hay nada peor que una persona que no es libre.
Y nada más, espero que sigas escribiendo, me gustan estos temas antropológicos.
Saludos :)