“La diferencia entre lo que hice y lo que debería
haber hecho, entre lo que quiero y lo que debería hacer”
La culpa de no haber satisfecho tres de los aspectos que, en un
principio, nos definen como personas ─ emocional, intelectual y espiritual ─ es
lo que provoca que desarrollemos vulnerabilidades, quejas y demandas constantes;
dando paso así a la manipulación o a ser manipulados.
El autorreproche es la manera más fácil que tenemos los seres humanos
para autolimitarnos. El creer que no somos capaces de poder conseguir aquello
que nos hemos propuesto, no es más que un eco de todas nuestras debilidades y
culpas internas.
“Quienes viven con culpa establecen dentro de sí pensamientos rígidos, normas inflexibles y principios imposibles de alcanzar cuyo objetivo final es boicotear el éxito, obligándose así a vivir en medio de un fracaso continuo”. Stamateas, Bernardo., Gente tóxica.
Al parecer, una vez que cedemos el
control de nuestras vidas, tenemos dos opciones: ser victimas o ser culpables.
A partir de ese momento jugaremos uno de los dos papeles, justificando por A o
por B el por qué de nuestros constantes fracasos. Y, de no fracasar la
sensación de no poder autorealizarnos nos invade creando así un vacío difícil
de compensar.
“Nadie
tiene derecho a castrar nuestros sueños más profundos ni a asegurar qué es lo
que nos conviene o no”. ”.
Stamateas, Bernardo., Gente tóxica.
Sin embargo, estamos condicionados
desde que el homo sapiens es homo. Cada uno de nuestros actos, culpas,
y comportamientos suelen ser heredados. Tengamos en cuenta las distintas formas
en que los hombres y mujeres aceptan los sentimientos de culpabilidad y
compensación. Es evidente que no se puede generalizar, pero es necesario
tenerlo en cuenta. No todos estamos dispuestos a reconocer abiertamente el
fracaso ni mucho menos la responsabilidad de nuestros actos. Siempre nos
enfocaremos en buscar a algún culpable, y de no ser conseguir victimizar
nuestra culpa, nos convertiremos en victimarios.
“Cuando
se encuentran dos seres, el que es capaz de intimidar a su oponente queda
reconocido como socialmente superior, de modo que la decisión social no siempre
depende de un combate. En algunas circunstancias, el mero encuentro puede ser
suficiente.” Katz,
Steven L., El arte de domar leones.
Se podría decir que la
autoconfianza es suficiente para poder llegar a “intimidar” o mejor dicho
persuadir a otras personas. Basta con ser capaz de emitir la suficiente
seguridad. Es muy fácil llegar a esa conclusión. La teoría puede ser algo fácil
de entender pero complejo de ejecutar. Lo mejor de todo es “aconsejar” y no
poder llegar a poner en práctica con uno mismo dichos consejos. Esa puede ser
otra forma de manipularnos a nosotros mismos diciéndonos de una forma u otra
como resolver un problema ajeno y no ser capaz de poder solventar nuestras
propias carencias. Este tipo de pensamiento -erróneo- es el que en un momento
dado nos llega a hacernos creer que somos superiores. Dominamos todas nuestras
emociones. Las ocultamos bajo un manto de seguridad y arrogancia. Cuándo este
manto se desvanece nos mostramos desnudos, llenos de agujeros que no hacen otra
cosa que mostrar lo vacío que estamos. Insatisfechos, decepcionados y
emocionalmente abatidos buscamos culpables. Porque la miseria del ser humano
reside ahí, en la búsqueda constante de la felicidad y la alegría, y de no
conseguirla, la culpabilidad.
“Dependen
de cada uno de nosotros las emociones que sintamos, el valor que le demos a la
palabra de los otros y las reacciones que tengamos. Cada uno de nosotros es
responsable por la actitud que asumirá frente a las circunstancias y a los
hechos” Stamateas, Bernardo., Gente tóxica.
Todos y cada uno de nosotros hemos
llegado en un momento determinado a culpar de forma consciente o inconsciente a
alguien por algún consejo o consuelo que necesitamos. Hemos de reconocer que
cuando “hablamos” de nuestros problemas lo hacemos con la intención de
encontrar una solución, propia o ajena, a ese problema o sufrimiento derivado.
De no conseguir ese “objetivo” reaccionamos autocastigándonos o culpando al
autor indirecto. Que sencillo resulta juzgar. De todos modos nuestras acciones
son las que nos definen y forjan nuestro futuro.
“«El hombre es víctima de una
soberana demencia que le hace sufrir siempre, con la esperanza de no sufrir
más. Y así la vida se le escapa, sin gozar de lo ya adquirido.»
Leonardo da Vinci
Dicho de
otra forma, sino vives la vida, ella te vive a ti. El hecho de pasar años
invirtiendo nuestro tiempo en como subsanar los errores del pasado, o peor aún en problemas que no nos corresponden, hacen que pasemos de ser los protagonistas
de nuestra propia novela a simples actores secundarios. En los peores casos nos
convertimos en espectadores y críticos de una vida que no somos capaces de
vivir.
Debemos
ser capaces de aprender a desprendernos de todo tipo de culpas, ya sean propias
o ajenas. No podremos convertirnos en mejores personas si seguimos atadas a
estas cadenas consentidas por nosotros mismos. Jamás podremos disfrutar de los
éxitos conseguidos ya que no nos consideramos merecedores de ellos. Es por eso
que hay que romper con esa mentalidad, solo así podremos sacar lo mejor de
nosotros mismos, encontrar nuestra esencia, marcar nuestros objetivos, ser
dueños de nosotros mismos para así llegar a ser nuestro mejor yo. Nadie dijo
que el camino sería fácil, más no imposible.
Ser humano, es desear.
ResponderEliminarSi nos desmelenemos sin culpabilidad, somos animales.
Con reglas y el autorreproche, siguimos insatisfechos.
Entre los dos opciónes, dónde está la libertad? O hay un tercer posibilidad?
Me parece muy bien el análisis que has hecho invitándonos a detenernos a pensar en como estamos viviendo nuestras vidas, que papel estamos haciendo el de víctimas o culpables y hasta cuando lo permitiremos. Porque lamentablemente el ser humano es muy cómodo y casi siempre elige uno de los dos papeles, el autocompadecerse y ser víctima y culpar a x personas de todo lo malo que le pasa o dejarse manipular y sentirse culpable por algún error. Vivimos en este circulo vicioso sin darnos cuenta de que solo perdemos el tiempo, tiempo que no recuperaremos jamás, tiempo que pasamos llenos de rencor o tristeza para que? Porque? Solo tenemos una vida y al final nadie saldrá vivo de ella.
ResponderEliminarEstoy verdaderamente feliz y orgullosa de poder llamarte amiga y vivir para ver esta nueva etapa de tu vida en la que compartes estos pensamientos tan prufundos y reales con los que cautivaras y se identificaran los lectores. Mi mas sinceras felicitaciones. Dios te bendiga.